Cómo calibrar tu modelo
Un modelo hidráulico es tan bueno como su capacidad para reflejar el mundo real. Y ahí es donde entra la calibración del modelo: el proceso de ajustar tu modelo (modificando parámetros como la rugosidad de las tuberías, los patrones de demanda o la configuración operativa) para que los resultados, como la presión, el caudal y los niveles de depósitos, coincidan con las mediciones reales en la red.
Calibrar tu modelo ayuda a garantizar:
- Confianza en los resultados: un modelo calibrado demuestra que puede reproducir el comportamiento real del sistema en condiciones conocidas.
- Mejor planificación: las simulaciones se convierten en una herramienta fiable para desarrollos futuros o emergencias.
- Validación de datos: la calibración a menudo revela datos que faltan o que son incorrectos.
- Insights más profundos: tendrás una comprensión profunda del comportamiento del sistema.
- Operaciones más inteligentes: un modelo calibrado permite tomar decisiones proactivas para reducir pérdidas, gestionar la presión y optimizar el rendimiento del sistema.
Qué datos necesitas
Una buena calibración depende de una base sólida. Necesitarás:
- Un modelo robusto: diseño de red correcto, datos de activos y reglas operativas.
- Datos de campo fiables: presiones, caudales, niveles de depósitos y estados de bombas/válvulas.
- Datos de demanda precisos: que reflejen los patrones reales de consumo en tu red.
- Una herramienta GIS de tu elección: para investigar y resolver incidencias.
Para comparar tu modelo con la realidad, necesitarás datos de campo como:
- Presión en diferentes ubicaciones.
- Datos de caudal en las entradas y salidas de zonas o sectores; y de grandes puntos de suministro dentro de ellos (por ejemplo: aeropuertos, universidades, hospitales, etc.).
- Niveles de agua en depósitos a lo largo del tiempo.
- Registros de estado de bombas y válvulas (controles).
Asegúrate de que tus datos estén completos, sincronizados y reflejen condiciones normales de operación, no eventos inusuales ni mantenimientos en curso.
Cómo funciona la calibración
La calibración del modelo es un ciclo de pruebas, comparaciones y ajustes. Este sería el flujo básico:
- Ejecuta el modelo con parámetros estimados.
- Compara los resultados simulados con los datos de campo.
- Ajusta parámetros como rugosidad de tuberías, demandas o curvas de bombas.
- Repite hasta que los resultados coincidan dentro de límites aceptables.
Este ajuste paso a paso también puede implicar revisar posibles problemas en la red, como válvulas cerradas o activos mal configurados. Un análisis de sensibilidad puede ayudarte a identificar qué parámetros son más relevantes.
Una vez que hagas los ajustes, puedes medir la calidad de la calibración usando las herramientas de Qatium:
- Consulta los gráficos dentro de la información de tus activos para comparar valores simulados y reales.
- Usa el panel de desviación del modelo para ver indicadores estadísticos como:
- La desviación total en valores de caudal, presión y volumen en depósitos.
- El error medio por cada valor.
- Los elementos de red resaltados en el mapa con distintos colores, según el nivel de desviación.
Los ajustes perfectos son poco comunes, pero una buena calibración se basa en la coherencia y la reducción de la incertidumbre.
Como buenas prácticas, te recomendamos:
- Usar tanto registros de presión como pruebas de caudal para obtener insights más completos.
- Documentar tu proceso: datos utilizados, suposiciones hechas, cambios aplicados.
- Recalibrar con regularidad, especialmente después de cambios en la infraestructura o la operación.
- Mantener el modelo actualizado con datos GIS para evitar discrepancias con la red real.